viernes, 22 de agosto de 2025

Actividad 1: Modelo de seguimiento (semana 9) Integración del proyecto final de evaluación

 



Licenciatura en Educación e Innovación Pedagógica


 


ACTIVIDAD 1. MODELO DE SEGUIMIENTO

MODULO 11. EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO DE PROYECTOS DE INTERVENCIÓN E INVESTIGACIÓN EDUCATIVA.

UNIDAD 3. SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DE PROYECTOS

PROF.  JAIME BENÍTEZ CARRANZA

ALUMNA: ALICIA GÓMEZ LÓPEZ

SEDE: JACALA DE LEDEZMA

MATRICULA: 22446771

Fecha: 22/08/2025

SEMANA 9  








sábado, 16 de agosto de 2025

Actividad 3. Vicisitudes y acontecimientos durante la evaluación del proyecto de sustentabilidad

  

Resultados del proyecto de evaluación de los procesos de cambio y transformación de mi proyecto de sustentabilidad ambiental: Programa "sembrando vida"


MODULO 11. EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO DE PROYECTOS DE INTERVENCIÓN E INVESTIGACIÓN EDUCATIVA.

UNIDAD 3. SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DE PROYECTOS

PROF.  JAIME BENÍTEZ CARRANZA

ALUMNA: ALICIA GÓMEZ LÓPEZ

SEDE: JACALA DE LEDEZMA

MATRICULA: 22446771

Fecha: 16/08/2025

SEMANA 8




Índice

  1. Introducción ...........................................................................................3
  2. Teoría sobre sustentabilidad.......................................................... 4 - 5
      2.1. Sustentabilidad y desarrollo rural (Bhola, 1992; Cerda, 2001)
      2.2. Evaluación de proyectos desde un paradigma crítico (García Cabrero, 2010)  
      2.3. Modelo CIPP y enfoque de Rossett

3.     Descripción del programa "Sembrando Vida”................................. 6
  3.1. Ubicación e institución que lo implementa

       3.2.  Objetivos que cumple
  3.3. Costo y a quién beneficia

4. Situaciones que desencadenaron el proyecto de sustentabilidad ambiental

5.  Tipo de información del proyecto de sustentabilidad ambiental: óptimos, reales, sentimientos, causas y soluciones, trascendencia…………………7

 

6. Fuentes de información que se usaron

7. Resultados...................................................................... 8
  7.1. Análisis de entrevistas
  7.2. Observaciones en campo

8.     Contraste y reflexiones finales...................................................... 9 – 10

8.1 Vicisitudes y acontecimientos que se vivieron durante el desarrollo del proyecto de evaluación

  1. Referencias ......................................................................... 11
  2. Anexos ............................................................................... 12



1.     Introducción

El programa Sembrando Vida busca impulsar la sustentabilidad ambiental y el desarrollo rural en México mediante la reforestación y el fortalecimiento de capacidades productivas de las comunidades campesinas. Su propósito central es revertir la degradación de suelos y bosques, al mismo tiempo que se promueve la inclusión social y el bienestar económico. No obstante, para comprender su impacto real es necesario realizar un análisis crítico que considere no solo los resultados medibles, sino también los procesos, las relaciones de poder y las barreras estructurales que pueden limitar su efectividad.

Desde el paradigma crítico, la evaluación de programas ambientales debe incorporar la voz de las comunidades beneficiarias y cuestionar las condiciones sociales y políticas que condicionan su éxito. Bhola (1992) señala que “la evaluación crítica implica cuestionar no solo qué tan efectivo es un programa, sino también cómo y para quién funciona, y cuáles son las condiciones que permiten o limitan su impacto” (p. 39). Este enfoque orienta la presente evaluación, que integra tanto datos cuantitativos como percepciones cualitativas, para ofrecer una visión integral del desarrollo y de las transformaciones derivadas de la implementación de Sembrando Vida en las comunidades de Vado Hondo y Quetzalapa, municipio de Jacala de Ledezma, Hidalgo.

El haber evaluado el programa con una visión holística permitió identificar fortalezas y áreas de mejora que contribuyan a potenciar su sustentabilidad ambiental.

Por ello, este proyecto de evaluación no solo buscó medir resultados, sino también revelar y cuestionar las estructuras y relaciones que afectan el desarrollo sustentable en las comunidades beneficiarias, generando propuestas que contribuyan a su empoderamiento y a la mejora continua del programa.


2. Teoría sobre sustentabilidad

La sustentabilidad se concibe como un enfoque integral que busca equilibrar el desarrollo económico, la justicia social y la preservación ambiental, de manera que las generaciones presentes satisfagan sus necesidades sin comprometer las posibilidades de las futuras (Cerda, 2001). En el contexto rural, la sustentabilidad se asocia a la capacidad de las comunidades para generar medios de vida que sean ambientalmente responsables, económicamente viables y socialmente equitativos.

Bhola (1992) plantea que los proyectos de desarrollo sustentable en zonas rurales requieren no solo la transferencia de recursos y tecnología, sino también la incorporación activa de los beneficiarios en la planificación, ejecución y evaluación de las acciones. Esta participación garantiza que las estrategias respondan a necesidades reales y promuevan cambios duraderos.

Desde un paradigma crítico, la evaluación de proyectos implica ir más allá de la medición de indicadores cuantitativos para analizar las estructuras sociales, políticas y económicas que influyen en su éxito o fracaso (García Cabrero, 2010). Este enfoque permite identificar desigualdades, barreras y oportunidades que pueden estar ocultas en evaluaciones meramente técnicas, fomentando una comprensión más profunda de los procesos de cambio y transformación.

El modelo CIPP (Contexto, Insumo, Proceso, Producto), propuesto por Stufflebeam y Shinkfield (2001), ofrece un marco sistemático para evaluar programas. Este modelo se centra en proporcionar información relevante para la toma de decisiones en cada fase del programa:

  • Contexto: Identifica las necesidades y oportunidades que justifican la intervención.
  • Insumo: Evalúa los recursos disponibles y las estrategias propuestas para alcanzar los objetivos.
  • Proceso: Analiza la implementación del programa, detectando fortalezas y debilidades en su ejecución.
  • Producto: Valora los resultados obtenidos, tanto inmediatos como a largo plazo, y su impacto en la comunidad.

Stufflebeam y Shinkfield (2001) argumentan que "el propósito esencial de la evaluación es mejorar, no demostrar" (p. 31), subrayando la importancia de utilizar la evaluación como una herramienta para la mejora continua del programa.

Por su parte, el modelo de análisis de necesidades de Rossett se centra en determinar la brecha entre la situación actual y la situación deseada, estableciendo prioridades de intervención y asignando recursos de manera más efectiva. En programas como Sembrando Vida, este enfoque permite diseñar estrategias adaptadas a las condiciones socio-ambientales de cada comunidad, considerando tanto datos objetivos como percepciones subjetivas de los beneficiarios.

Desde un enfoque integral y contextualizado resulta fundamental para comprender no solo los resultados cuantificables, sino también los procesos y dinámicas sociales que influyen en su efectividad y sustentabilidad ambiental. Tal como señala Bhola (1992), “la evaluación crítica debe contribuir a la toma de decisiones y a la mejora continua de los programas, facilitando la retroalimentación entre los actores involucrados” (p. 48).

En suma, la fundamentación teórica que sustenta esta evaluación combina perspectivas participativas, críticas y sistemáticas, lo que permite abordar el programa Sembrando Vida desde una visión holística, integrando el análisis de sus procesos, impactos y potencial de mejora.

La implementación de recomendaciones basadas en una evaluación rigurosa y sensible al contexto contribuirá a optimizar el impacto positivo de Sembrando Vida y a consolidar su papel como una política pública efectiva en favor del desarrollo sustentable, impulsando un programa más equitativo, inclusivo y efectivo.

 

3. DESCRIPCIÓN DEL PROGRAMA "SEMBRANDO VIDA" EN LAS COMUNIDADES DE VADO HONDO Y QUETZALAPA, HIDALGO

3.1 Ubicación e institución que lo implementa

Las comunidades evaluadas, Vado Hondo y Quetzalapa, se localizan en una región rural del estado de Hidalgo, caracterizada por su alta dependencia de la agricultura, problemáticas de erosión de suelos y pérdida de cobertura forestal. El programa opera aquí con grupos de ejidatarios que desarrollan sistemas agroforestales y acciones de conservación.

El programa Sembrando Vida es una iniciativa de la Secretaría de Bienestar del Gobierno de México, que actúa en coordinación con técnicos productivos y sociales, así como con las Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC).

3.2 Objetivos que cumple

En términos ambientales, el programa promueve la reforestación con especies maderables y frutales, la conservación de suelos y la diversificación productiva. En el plano social, fomenta la generación de empleo rural, la cohesión comunitaria y el rescate de saberes tradicionales. Desde el punto de vista productivo, impulsa sistemas agroforestales y prácticas agroecológicas que buscan garantizar la sustentabilidad a largo plazo.

3.3 Costo y beneficiarios

Cada ejidatario beneficiario recibe un apoyo mensual de $6,450 MXN, de los cuales $6,000 MXN son en efectivo y $450 MXN se destinan al fondo de ahorro comunitario administrado por la CAC. Estos recursos se condicionan a la participación activa en las actividades del programa y al cumplimiento del plan productivo.

A nivel estatal, en Hidalgo se han destinado recursos significativos. En 2023, la inversión aproximada alcanzó $2,060 millones de pesos para beneficiar a miles de productores. En 2021, entre enero y septiembre, se distribuyeron alrededor de $401 millones de pesos en pagos directos a sembradoras y sembradores del estado. Estos datos permiten dimensionar la magnitud de la inversión pública y su impacto potencial en el empleo rural y la restauración ambiental.

 

4. Situaciones que desencadenaron el proyecto de sustentabilidad ambiental

La implementación del programa en la región responde a la presencia de suelos degradados, pérdida de biodiversidad, deforestación y limitadas oportunidades económicas. Antes del programa, las comunidades enfrentaban problemas como erosión severa, baja productividad agrícola y migración por falta de empleo. Sembrando Vida surge, así como una estrategia integral para restaurar el medio ambiente y generar ingresos.

 

5. Tipo de información del proyecto de sustentabilidad ambiental.

En la evaluación se identificaron varios niveles de información:

  • Óptimos esperados: incremento sostenido de cobertura vegetal, cohesión social y aumento de ingresos.
  • Reales observados: reforestación efectiva con alrededor de 1,200 árboles en tres hectáreas en la muestra observada, mejoras en prácticas de manejo, pero con mortalidad de plantas y entrega tardía de insumos.
  • Sentimientos percibidos: los ejidatarios muestran orgullo y satisfacción por participar, combinados con preocupación por la sostenibilidad a largo plazo.
  • Causas de problemas: factores climáticos, limitaciones logísticas y falta de acompañamiento técnico continuo.
  • Soluciones sugeridas: diversificación de especies, mejora en la entrega de insumos y fortalecimiento de capacidades locales.
  • Trascendencia: potencial de recuperación ecológica y desarrollo comunitario en el mediano plazo.

6. Fuentes de información que se usaron:

Se emplearon diversas fuentes: entrevistas a ejidatarios y técnicos, observación participante en las parcelas, revisión de documentos oficiales, sitios web de la Secretaría de Bienestar, y bibliografía académica (Bhola, 1992; Cerda, 2001; García Cabrero, 2010).

 

7. Resultados de las herramientas aplicadas para la recopilación de datos:

 

Guía de entrevista.

La mayoría de los entrevistados participa en el programa desde 2022. Las motivaciones principales incluyen mejorar las parcelas, generar ingresos y contribuir a la reforestación. Se observan cambios como incremento de árboles frutales y maderables, mayor control de erosión y mejor organización comunitaria. Sin embargo, se mencionan retrasos en insumos, necesidad de más visitas técnicas y diversificación de especies. La mayoría considera que el programa responde a las necesidades comunitarias, aunque con áreas de mejora.

Lista de cotejo de observación

Se constató uso adecuado de insumos, aplicación de prácticas agroecológicas y funcionamiento de viveros. Existe participación activa en asambleas y evidencia de incremento en biodiversidad. Como área pendiente, se observó la falta de registros productivos sistemáticos en algunos casos.


8. Contraste y reflexiones finales

El programa Sembrando Vida ha generado impactos positivos en la cobertura vegetal y en la organización comunitaria en Vado Hondo y Quetzalapa. No obstante, desde un enfoque crítico, persisten retos estructurales como la dependencia del financiamiento federal, la irregularidad en la asistencia técnica y la necesidad de fortalecer la autogestión local. Bhola (1992) advierte que un programa es verdaderamente sustentable cuando las comunidades pueden sostener sus beneficios sin depender de apoyos externos, mientras que Cerda (2001) enfatiza que la participación activa y la planificación conjunta son clave para la permanencia de los resultados.

En la comunidad, la mayoría de los ejidatarios expresan satisfacción con el programa Sembrando Vida, sobre todo por el apoyo económico que reciben, el cual consideran un alivio importante para su economía familiar. Además, algunos manifiestan un gusto genuino por la siembra y el cuidado de las plantas, lo que hace que valoren aún más la iniciativa. Lo ven como un buen programa, ya que les paga por realizar una actividad que también les beneficia en lo personal y en lo comunitario. Sin embargo, coinciden en que sería necesario reforzar la supervisión, con encargados más estrictos y comprometidos que den seguimiento real al avance de la reforestación. Aunque se reconoce que la población de árboles ha aumentado, para los cuatro o cinco años que llevan el proyecto, se esperaba un impacto mucho mayor. Esto hace pensar que, con una mejor gestión, los resultados podrían ser más significativos. Todo proyecto tiene detalles que pueden mejorarse, y la evaluación constante es clave para detectar y anotar esas oportunidades. Así, se podría potenciar el beneficio ambiental y social, asegurando que el esfuerzo invertido se traduzca en un impacto duradero para la comunidad.

Si bien los objetivos iniciales se cumplen parcialmente, la sustentabilidad a largo plazo requerirá mayor autonomía comunitaria, capacitación continua y mecanismos más eficientes de entrega de insumos. Además de que exista la misma visión en los gobiernos futuros para su continuación. La implementación de recomendaciones derivadas de esta evaluación podría optimizar el impacto positivo del programa y consolidar su papel como política pública en favor del desarrollo sustentable.


VICISITUDES Y ACONTECIMIENTOS QUE SE VIVIERON DURANTE EL DESARROLLO DEL PROYECTO DE EVALUACIÓN

Durante el desarrollo del proyecto se presentaron diversas vicisitudes que pusieron a prueba la capacidad de adaptación y resolución del equipo. Entre ellas, se incluyeron dificultades logísticas para coordinar la participación de todos los integrantes del programa, especialmente en las primeras jornadas, lo que se resolvió mediante reuniones de planeación más flexibles y la asignación de tareas específicas por grupos. También se enfrentaron retos climáticos, como lluvias imprevistas que retrasaron actividades de plantación y mantenimiento, los cuales se solucionaron reprogramando las acciones y priorizando aquellas que podían ejecutarse bajo condiciones seguras. En el proceso de reforestación, algunos ejemplares no lograron adaptarse, situación que motivó la búsqueda de asesoría técnica y la selección de especies más resistentes al entorno local. Asimismo, se detectó que la participación de ciertos sectores de la comunidad era limitada; para revertirlo, se intensificó la sensibilización a través de charlas y visitas a sus parcelas, fomentando así un mayor involucramiento. Estas experiencias, fortalecieron el sentido de cooperación y reafirmaron el compromiso colectivo y aportaron aprendizajes valiosos para la gestión de futuras iniciativas de sustentabilidad.

Otra vicisitud importante durante la implementación del proyecto fue el requisito de contar con al menos dos hectáreas y media para ser beneficiario del programa Sembrando Vida. En la comunidad, varios ejidatarios no cumplían con esta condición, ya que algunos poseían únicamente una o una hectárea y media, lo que limitaba su acceso al programa. Para superar este impedimento, algunos habitantes optaron por unir esfuerzos y trabajar en conjunto, combinando las parcelas de dos o más personas para cumplir con el requisito mínimo. De esta manera, podían ingresar al programa, compartir responsabilidades en las labores de plantación y mantenimiento, así como repartir equitativamente los pagos recibidos. Sin embargo, esta solución no fue posible para todos, y algunos aspirantes quedaron fuera debido a que no lograron reunir las hectáreas requeridas, evidenciando un desafío estructural del programa y la necesidad de considerar la realidad de las comunidades al momento de establecer criterios de participación.


 

Referencias

Bhola, H. S. (1992). Paradigmas y modelos de evaluación. Instituto de la UNESCO para la Educación.

Cerda Gutiérrez, H. (2001). Cómo elaborar proyectos: diseño, ejecución y evaluación de proyectos sociales y educativos. Cooperativa Editorial Magisterio.

García Cabrero, B., Loredo Enríquez, J., & Carranza Peña, A. (2010). Evaluación de programas educativos. Paidós.

Rodríguez, J., & Miguel, M. (2005). Evaluación de programas educativos: modelo CIPP. Revista Española de Pedagogía, 63(231), 223-244.



Anexo. 








Evaluación y seguimiento de proyectos de intervención e investigación educativa

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